martes, 8 de septiembre de 2015

Ya en el planeta, EVA traslada los restos de WALL·E a su hogar donde exitosamente repara y reactiva al robot. Sin embargo, la memoria de WALL·E se encuentra borrada y vuelve a su programación original, la que consiste en ser un simple compactador de basura. Con el corazón roto, EVA le da a WALL·E una despedida con un «beso» que ocasiona una chispa eléctrica que restaura la memoria de WALL·E, siendo el mismo de siempre. WALL·E y EVA felizmente reúnen a los pasajeros robots y humanos de laAxioma con el objetivo de restablecer el ambiente de la Tierra. Durante la escena de los créditos finales, se aprecia el repoblamiento exitoso de la Tierra y cómo la planta que aparece a lo largo del filme ha crecido hasta convertirse en un robusto árbol que aprecian con asombro el par de robots.

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